{"id":204,"date":"2014-04-21T19:00:22","date_gmt":"2014-04-21T17:00:22","guid":{"rendered":"http:\/\/adelucas.es\/?p=204"},"modified":"2021-03-22T17:33:44","modified_gmt":"2021-03-22T15:33:44","slug":"tolerancia-cero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/adelucas.es\/?p=204","title":{"rendered":"Tolerancia cero"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"204\" class=\"elementor elementor-204\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-section-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-5c2b9524 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"5c2b9524\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-row\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-1d480c4a\" data-id=\"1d480c4a\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-column-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-37ce3066 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"37ce3066\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-text-editor elementor-clearfix\">\n\t\t\t\t<!-- wp:paragraph -->\n<p>21\/04\/14&nbsp;<strong>Publicado en <em>Diario de Navarra<\/em>, <em>Diario de \u00c1vila<\/em>, <em>Diario de Burgos<\/em>, <em>Diario Palentino<\/em>, <em>El Correo de Andaluc\u00eda<\/em>, <em>La Tribuna de Albacete<\/em>, <em>La Tribuna de Ciudad Real<\/em> y <em>La Tribuna de Cuenca<\/em><\/strong><\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Un s\u00edntoma claro del desgaste de una palabra es su incorporaci\u00f3n al discurso de lo pol\u00edticamente correcto. Cuando un vocablo cae en ese agujero negro (donde todo cabe porque no hay nada y lo que entra pierde su raz\u00f3n de ser), reduce parad\u00f3jicamente su utilidad al aumentar su uso. Recientemente me ha llamado la atenci\u00f3n un anuncio de televisi\u00f3n que promocionaba productos especiales para intolerantes a la lactosa y dec\u00eda: \u00abTolerancia cero a &#8220;eso es cosa de mujeres&#8221;. Tolerancia cero a no sentirse bien. \u00a1Qu\u00e9date con lo bueno!\u00bb.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>El texto no tiene desperdicio. Adem\u00e1s de vender, con la exclamaci\u00f3n final, la filosof\u00eda del hombre-masa y su \u00abimpresi\u00f3n (&#8230;) de que la vida es f\u00e1cil\u00bb, contra los que ya nos preven\u00eda Ortega y Gasset hace un siglo, adopta el eufemismo de &#8220;tolerancia cero&#8221;, que poco a poco ha ido calando en nuestra sociedad. Este sintagma, de cu\u00f1o reciente, naci\u00f3 ligado al discurso contra la llamada &#8220;violencia de g\u00e9nero&#8221; \u2014otro eufemismo de lo pol\u00edticamente correcto: en la lengua tambi\u00e9n funcionan las malas influencias\u2014 y se ha ido incorporando a otros discursos contra comportamientos inc\u00edvicos o criminales. El tema vuelve a estar de actualidad a ra\u00edz de los tristes datos proporcionados por la UE y de algunos asesinatos recientes a mujeres en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Ante la gravedad de la situaci\u00f3n de la violencia contra la mujer, el eufemismo de la intolerancia puede pasar desapercibido, pero sus implicaciones son tambi\u00e9n importantes. Por una parte, se presenta la tolerancia como una cualidad en la que existen distintos grados, entre ellos el cero, la ausencia de tolerancia, es decir, la intolerancia. Por otra parte, se evita usar este \u00faltimo t\u00e9rmino, porque ser intolerante es ser dogm\u00e1tico, no aceptar la relatividad de la verdad. Obviamente, el discurso es contradictorio.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>El error es comprensible. En la base de una sociedad civilizada y democr\u00e1tica est\u00e1n los derechos humanos como verdad indiscutible (absoluta, no relativa), basados en la dignidad inherente al ser humano. L\u00e9ase en&nbsp;<em>inherente<\/em>&nbsp;que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de cualquier circunstancia externa, sea una ley, una opini\u00f3n, la necesidad de salir de la crisis o la conjunci\u00f3n de los astros.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Pero esta dignidad y su obligado respeto no se extienden a los actos e ideas. La creencia imperante es que debemos ser tolerantes y respetuosos por encima de todo, que&nbsp; toda opini\u00f3n es respetable y debe ser respetada. El problema o contradicci\u00f3n surge cuando nos hallamos ante una conducta que atenta contra los principios b\u00e1sicos de la sociedad; cuando nos encontramos con que alguien opina, por ejemplo, que el hombre es superior a la mujer y por eso tiene derecho a maltratarla. Otras ideas parecidas fueron que los jud\u00edos merec\u00edan ser exterminados o, m\u00e1s recientemente, que la defensa de una religi\u00f3n bien val\u00eda estrellar varios aviones y explotar algunos trenes, matando a miles de personas. \u00bfQu\u00e9 hacer entonces? No puede contravenirse la m\u00e1xima de&nbsp; que &#8220;lo fundamental es no ser intolerante&#8221; ni se puede negar, por tanto, que esas opiniones &#8220;tengan su verdad&#8221;. La respuesta es acudir al subterfugio del eufemismo: no somos intolerantes, tenemos &#8220;tolerancia cero&#8221;.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Conviene recordar aqu\u00ed a Machado: \u00ab\u00bf<em>Tu verdad<\/em>? No, la Verdad\u00bb. No nos enga\u00f1emos, no todo es relativo, no todas las opiniones importan lo mismo ni hemos de tolerarlo todo. Si fuera as\u00ed, no habr\u00eda nada bueno ni malo. Todo ser\u00eda negociable y no podr\u00edamos censurar comportamientos ni opiniones: habr\u00eda que permitirlo todo. Resulta aberrante que, con frecuencia, estas ideas se sustenten en la filosof\u00eda orteguiana. El perspectivismo de Ortega (a quien se lee poco, se entiende mal y se explica peor) no habla de m\u00faltiples verdades, sino de distintas perspectivas acerca de una \u00fanica verdad, que, adem\u00e1s, est\u00e1 en nuestra naturaleza intentar alcanzar: \u00abEl hombre es el ser que necesita absolutamente de la verdad\u00bb, dec\u00eda. Eso implica que no debemos contentarnos con tildar a todo de opini\u00f3n, subjetiva y tan v\u00e1lida como cualquier otra. En otras palabras, todos los humanos son dignos de respeto y como tales tienen el derecho de expresar libremente sus opiniones; pero eso no&nbsp; significa que todas las opiniones tengan el mismo valor (ni siquiera que tengan valor alguno). A nadie se le ocurrir\u00eda decirle al m\u00e9dico, cuando nos receta un jarabe que necesitamos, que &#8220;esa ser\u00e1 su opini\u00f3n&#8221;; sin embargo, nos parece una opini\u00f3n v\u00e1lida la de la vecina que nos recomienda otro jarabe &#8220;que a ella le ha ido muy bien&#8221;.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Libr\u00e9monos ya de la dictadura de lo pol\u00edticamente correcto, no permitamos que las libertades est\u00e9n por encima de aquello que les da sentido (la dignidad humana) ni admitamos el contrasentido de que una opini\u00f3n justifique que se acabe con una vida o viceversa, que alguien se acoja a la libertad de pensamiento para exigir que se apruebe acabar con una vida humana.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>21\/04\/14&nbsp;Publicado en Diario de Navarra, Diario de \u00c1vila, Diario de Burgos, Diario Palentino, El Correo de Andaluc\u00eda, La Tribuna de Albacete, La Tribuna de Ciudad Real y La Tribuna de Cuenca Un s\u00edntoma claro del desgaste de una palabra es su incorporaci\u00f3n al discurso de lo pol\u00edticamente correcto. 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