{"id":571,"date":"2021-05-25T23:13:32","date_gmt":"2021-05-25T21:13:32","guid":{"rendered":"http:\/\/adelucas.es\/?p=571"},"modified":"2021-05-25T23:18:46","modified_gmt":"2021-05-25T21:18:46","slug":"aristarco-de-alfonso-reyes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/adelucas.es\/?p=571","title":{"rendered":"Aristarco, de Alfonso Reyes"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"571\" class=\"elementor elementor-571\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-section-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-19db153 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"19db153\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-row\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-a309667\" data-id=\"a309667\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-column-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c44af4f elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"c44af4f\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-text-editor elementor-clearfix\">\n\t\t\t\t<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"center\"><b>Reflexiones sobre <\/b><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"center\"><span style=\"font-size: large;\"><i><b>Aristarco o anatom\u00eda de la cr\u00edtica<\/b><\/i><\/span><span style=\"font-size: large;\"><b>,<\/b><\/span><b> <\/b><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"center\"><b>de Alfonso Reyes<\/b><\/p>\n\n<h6 class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\"><u>Introducci\u00f3n<\/u><\/h6>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\">A modo de c\u00edrculo vicioso usar\u00e9 el texto como pretexto para romper las normas que impiden hacerlo. De este modo, mi reflexi\u00f3n sobre el ensayo de Alfonso Reyes aprovechar\u00e1 las licencias del g\u00e9nero y las propias apreciaciones del autor en el texto, para realizar un comentario bastante personal, basado principalmente en mis propias percepciones e impresiones sin ahogar mi lectura en un exceso de bibliograf\u00eda. En cierto modo, me dispongo a hacer una cr\u00edtica (impresionista y exeg\u00e9tica, aunque pobre) a un texto que analiza, estudia y marca las pautas del fen\u00f3meno cr\u00edtico, como una especie de examen que hiciera el alumno a su profesor.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\">No obstante, para situar al lector, esta misma introducci\u00f3n va a concluir con una rese\u00f1a aclaratoria sobre Alfonso Reyes y Aristarco de Samotracia, breve, pues tiene una funci\u00f3n principalmente de recordatorio y contextualizador:<\/p>\n\n<ul>\n \t<li>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\"><b>Alfonso Reyes<\/b>, escritor mexicano, fue uno de los fundadores del <b>Ateneo de la Juventud<\/b>. Este ensayo pertenece a <i><b>La experiencia literaria<\/b><\/i><b> (1942)<\/b>, conjunto de estudios sobre teor\u00eda de la literatura. Fue disc\u00edpulo de <b>Ortega y Gasset<\/b> y tuvo una gran influencia en importantes escritores como <b>Octavio Paz<\/b> o <b>Jorge Luis Borges<\/b>, quien lo consideraba <span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><b>\u00ab<\/b><\/span><b>El mejor prosista de habla hispana de todos los tiempos<\/b><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><b>\u00bb<\/b><\/span>.<\/p>\n<\/li>\n \t<li>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\"><b>Aristarco de Samotracia<\/b> (aprox. 215-143 a. C. ) fue un gram\u00e1tico y fil\u00f3logo de la Escuela Alejandrina. Su nombre se utiliza por antonomasia para designar al cr\u00edtico severo, por lo que lo elige Reyes para su <i><b>Anatom\u00eda de la cr\u00edtica<\/b><\/i>. Fue el autor de <b>la primera edici\u00f3n cr\u00edtica hist\u00f3ricamente relevante de los poemas hom\u00e9ricos<\/b> y estableci\u00f3 el llamado <i><b>Canon alejandrino<\/b><\/i>.<\/p>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h6 lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\"><\/h6>\n<h6 class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\"><u>La naturaleza de la cr\u00edtica<\/u><\/h6>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\">Reyes estudia en primer lugar en su ensayo las relaciones entre cr\u00edtica y creaci\u00f3n, refiri\u00e9ndose a la primera como \u00abcriatura parad\u00f3jica\u00bb que, en general, la creaci\u00f3n rehuye, odia y teme, hasta el punto de que Atenas, referente cultural de Occidente (y una de las referencias esenciales tambi\u00e9n de Reyes, junto con la literatura espa\u00f1ola y la germ\u00e1nica), matar\u00e1 a S\u00f3crates, seg\u00fan Reyes, \u00abporque invent\u00f3 la cr\u00edtica\u00bb. Pero a pesar de esta repulsi\u00f3n de la cr\u00edtica, \u00e9sta y poes\u00eda est\u00e1n intr\u00ednsecamente unidas y \u00abson simult\u00e1neas\u00bb, pues <b>toda creaci\u00f3n conlleva una po\u00e9tica<\/b>. He ah\u00ed \u00abla paradoja de la cr\u00edtica\u00bb a la que se refiere Reyes.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\">El autor explica e ilustra esta uni\u00f3n con el ser humano: <b>\u00abEl hombre es dos por lo menos\u00bb<\/b>, dir\u00e1, con lo que anticipa el importante tema de la <i><b>otredad<\/b><\/i>, que tan importante ser\u00e1 en Paz y Borges, sobre quienes ejerce gran influencia. Es curioso, adem\u00e1s, que emplee la <b>met\u00e1fora del espejo<\/b>, eterna obsesi\u00f3n de Borges, puerta de la ficci\u00f3n de Alicia. \u00abMientras uno vive, otro lo contempla vivir\u00bb. \u00abEl hombre es el hombre y el espejo\u00bb. \u00abEl hombre es una entidad m\u00faltiple y cambiante\u00bb, que contiene en s\u00ed misma los polos opuestos, pues, en una realidad tambi\u00e9n cambiante, como dir\u00eda Her\u00e1clito, es imposible el punto de referencia. As\u00ed, la cr\u00edtica es para el creador \u00abla conversaci\u00f3n con el otro\u00bb, de modo que <b>cr\u00edtica y creaci\u00f3n se presentan como dos caras de una misma moneda<\/b> que, llegado un momento, se separan, como explicar\u00e1 a continuaci\u00f3n.<\/p>\n\n<h6 lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\"><\/h6>\n<h6 class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><u>El origen del acto po\u00e9tico<\/u><\/span><\/h6>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\">En un primer momento <b>el poeta surge como necesidad social<\/b>, vate inspirado e instrumento. Es <b>el momento de la inspiraci\u00f3n<\/b>, el \u00e9xtasis, la visita de las musas, la creaci\u00f3n arrebatada, cuando el poeta escribe como sujeto genial, inconsciente a\u00fan de su propia obra, arrebatado. Pero, pasado el arrebato, llega la hora de la autoconsciencia, el \u00abcisma del poeta y la tribu\u00bb, propiciado por el desarrollo del sentimiento individual, la consciencia del poeta de que pudo hacerlo mejor y su af\u00e1n est\u00e9tico. Es entonces cuando el poeta se a\u00edsla con su obra, que le pertenece plenamente, la observa y se maravilla de ella.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\">El segundo paso lo constituye <b>la autocr\u00edtica<\/b>, cuando el poeta, consciente, se entusiasma y duda. Est\u00e1 \u00edntimamente unido al paso anterior, pues autoconsciencia y autocr\u00edtica aparecen inexorablemente imbricados. <b>La duda es el germen de la cr\u00edtica<\/b>. Es \u00abel cisma del poeta y la autocr\u00edtica\u00bb, seg\u00fan lo llama el escritor mexicano.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\">Finalmente, como \u00faltimo paso, tras la contemplaci\u00f3n de la obra (es el otro el que contempla), llega <b>la enajenaci\u00f3n<\/b>, el di\u00e1logo, la cr\u00edtica, separada ya de la creaci\u00f3n, repartida.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\">Reyes concluye su explicaci\u00f3n de este proceso constatando c\u00f3mo en muchas ocasiones la cr\u00edtica, sometida naturalmente a la creaci\u00f3n, da un golpe de estado y usurpa los poderes a esta, pretendiendo entonces precederla, dominarla, censurarla. Se trata de una aberraci\u00f3n, de un abuso de poder, excedida en sus funciones. Sin embargo, a pesar de estos errores, no siempre ocurre as\u00ed. Normalmente, la cr\u00edtica cumple su labor edificante y en armon\u00eda con la creaci\u00f3n.<\/p>\n\n<h6 lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\"><\/h6>\n<h6 class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><u>Escala cr\u00edtica<\/u><\/span><\/h6>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\">La cr\u00edtica tiene <b>tres formas distintas de acercarse al poema<\/b>, que suponen una escala de menor a mayor profundidad: la \u00abescala cr\u00edtica\u00bb. Estas formas son <b>la impresi\u00f3n<\/b>, <b>la ex\u00e9gesis<\/b> (o an\u00e1lisis) y <b>el juicio<\/b>. Con ello, Alfonso Reyes se acerca al estudio de las categor\u00edas de la lectura, estableciendo una discriminaci\u00f3n entre tipos de lector o de lectura, entre niveles de recepci\u00f3n de la obra literaria, en lo que se basa gran parte del aparato te\u00f3rico de an\u00e1lisis del siglo XX, al menos en lo referente a la Est\u00e9tica de la recepci\u00f3n, con nombres como Booth, Jauss, Iser, Eco, etc., que hablan de un <i>lector ideal<\/i>, <i>modelo,<\/i>, <i>impl\u00edcito,<\/i> etc. <b>D\u00e1maso Alonso realiza una discriminaci\u00f3n de lectura similar a la de Reyes<\/b>, en una primera lectura en <i>que el texto atrapa al lector<\/i> (\u00bfimpresi\u00f3n?), una segunda <i>cr\u00edtica<\/i> y una tercera <i>cr\u00edtico-ling\u00fc\u00edstica<\/i> (\u00bfex\u00e9gesis?).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\"><b>La <\/b><i><b>impresi\u00f3n<\/b><\/i><b> es la condici\u00f3n indispensable para la cr\u00edtica<\/b>. Se trata de la impresi\u00f3n general y humana que produce el texto en todo lector. No es, por tanto, exclusiva, sino universal, al alcance de un lector cualquiera. La postura cr\u00edtica basada en la impresi\u00f3n se llama <i><b>impresionismo<\/b><\/i>. Esta opci\u00f3n cr\u00edtica es frecuentemente rechazada por fil\u00f3logos y literatos seg\u00fan denuncia y rebate el autor. Contra el rechazo de fil\u00f3logos, Reyes esgrime que <b>el poema busca la impresi\u00f3n, no el an\u00e1lisis<\/b>; que un cr\u00edtico que no se impresione no se comunica con la poes\u00eda y por tanto, <b>sin amar nunca llegar\u00e1 a conocer<\/b>; y que la impresi\u00f3n es bot\u00f3n de muestra y orientaci\u00f3n de la labor filol\u00f3gica, especialmente a trav\u00e9s de la recepci\u00f3n y aceptaci\u00f3n del p\u00fablico, que le brinda objetos de estudio. Frente al rechazo de los literatos, que desprecian a los aficionados y le recriminan su esterilidad, el escritor mexicano acude al mundo griego, como en otras ocasiones (punto de referencia del grupo al que pertenece: el Ateneo de la Juventud), para ejemplificar con la opini\u00f3n de los sofistas, que consideraban como un \u00edndice de dignidad humana el \u00abaceptar, en serio, los enga\u00f1os del arte\u00bb y a\u00f1ade que <b>el arte no es un a\u00f1adido o un complemento, sino parte de la vida<\/b>; adem\u00e1s, la cr\u00edtica supone para Reyes creaci\u00f3n, con un alto valor poem\u00e1tico (con lo que su supuesta esterilidad no es tal).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\">La ex\u00e9gesis o el an\u00e1lisis es ya una cr\u00edtica limitada a especialistas, en el dominio de la filolog\u00eda. Acent\u00faa el conocimiento, para poder amar. En ella predomina la funci\u00f3n educativa o did\u00e1ctica y tiene car\u00e1cter de ciencia merced a los tres m\u00e9todos por los que puede llevarse a cabo: hist\u00f3ricos, psicol\u00f3gicos y estil\u00edsticos. Su mayor servicio es que <b>fertiliza y renueva el goce est\u00e9tico (al proporcionar m\u00e1s conocimiento) y favorece la conservaci\u00f3n<\/b>.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\"><b>El juicio \u00absit\u00faa la obra en el saldo de las adquisiciones humanas\u00bb, decide el lugar que le corresponde<\/b>. Depende de la sensibilidad y es axiol\u00f3gico, \u00e9tico, no aprendido, y por tanto al alcance de unos pocos.<\/p>\n\n<h6 lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\"><\/h6>\n<h6 class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><u>Conclusi\u00f3n<\/u><\/span><\/h6>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\">Tras su \u00abanatom\u00eda de la cr\u00edtica\u00bb, el autor concluye que la cr\u00edtica, parad\u00f3jicamente (y cerramos as\u00ed el ciclo de nuestro an\u00e1lisis) aunque la creaci\u00f3n la tema y la rehuya, es esencialmente buena, siempre y cuando no se corrompa, pues construye, enriquece, aumenta el deleite. Para ilustrar esto el autor ofrece tres ejemplos (\u00abLos tres rel\u00e1mpagos\u00bb los llama): el <i>discurso<\/i>, la <i>golondrina<\/i> y el <i>halc\u00f3n<\/i>, donde enfrenta la lectura del lector ingenuo con la del lector cr\u00edtico, m\u00e1s gozosa.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"right\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\">Alberto de Lucas Vicente<\/span><\/p>\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexiones sobre Aristarco o anatom\u00eda de la cr\u00edtica, de Alfonso Reyes Introducci\u00f3n A modo de c\u00edrculo vicioso usar\u00e9 el texto como pretexto para romper las normas que impiden hacerlo. 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